| Significación histórica de la autopista Rosario-Córdoba |
| Jueves, 23 de Diciembre de 2010 15:00 |
|
Por Miguel Ángel De Marco (h)
Han transcurrido 140 años del viaje del tren que unió por primera vez a Rosario con Córdoba, "el más grande acontecimiento de la época" según un decreto oficial de aquel entonces, durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento. Veintiún cañonazos saludaron en Buenos Aires la noticia transmitida por telégrafo.
La inauguración oficial del trazado completo de la autopista Rosario-Córdoba efectuada en el interior del país, y fuera de los límites de la provincia de Santa Fe (en la ciudad cordobesa de Leones), no debería restarle la repercusión nacional que se merece y menos aún en Rosario, cuando ella fue germen y sostén de este anhelo íntimamente relacionado con una secular prédica por la integración federal del país y la articulación del entramado regional.
Este tipo de emprendimientos repercuten desde el momento mismo de la aprobación de la ley o la colocación de su piedra basal, tal lo ocurrido con el puerto de Rosario en 1902. La Capital decía en octubre de ese año que el solo anuncio de su realización había elevado el valor de las propiedades en la ciudad y hasta se pensaba en la realización de un canal navegable entre Rosario y Córdoba.
En el caso de la autopista, la fisonomía y las comunicaciones de la ciudad y la región comenzaron a modificarse en el momento mismo en que se avanzó en la realización de la traza.
Lo que avenida Belgrano fue para el puerto moderno, la avenida Pellegrini fue para la autopista, adelantándose y preparándose para la conexión de toda la zona oeste. En 1902 y en 2002 el Municipio tuvo similar reacción gracias a la fuerza expansiva de los anuncios y el apoyo logrado en la dirigencia.
Con esto quiero indicar que no es para nada exagerado afirmar que los rosarinos tenemos mucho que ver con la inauguración del martes.
La dinámica de base de la historia regional muestra a Rosario como el eje articulador de un complejo regional interprovincial que rivalizó en distintas áreas de influencia con sus tradicionales competidores dentro del mercado interno (la ciudad de Buenos Aires y la ciudad de Santa Fe), sorteando los escollos puestos en el camino por la dependencia cultural y política de dicha situación.
Obras de infraestructuras como el Puente Rosario-Victoria, el dragado y canalización del río Paraná, el fortalecimiento del Mercosur, el incremento del comercio de exportación e intercambio regional, la hidrovía y el Paraná Paraguay, la Región Centro, y la concreción de la anhelada autopista Rosario-Córdoba, son las partes de una lógica vinculada con la inserción de Rosario en el mercado mundial pero también las consecuencias de una secular prédica, con cada vez mayor consenso social, de reclamar para la región lo que a ella le corresponde por derecho.
Ya en 1919 los periódicos reflejaban la acción conjunta de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe y campañas de opinión tendientes a construir un camino carretero de unión, cuando aún la industria automotriz ni siquiera era tomada en cuenta como un rival de consideración por el sistema ferroviario. Faltaban trece años para que el gobierno del presidente Justo dictara la Ley Nacional de Vialidad de 1932, sobre la que configuró el actual mapa carretero argentino.
Al estímulo de esta ley desde la delegación local de Vialidad se aceleró la apertura del camino Rosario-Córdoba, sección Santa Fe, en ese mismo 1932, y la ruta de dos manos se habilitó cuatro años más tarde. En 1933 se había inaugurado la ruta Santa Fe-Rosario y en 1935, la Buenos Aires-Rosario vía Pergamino.
No sólo el panorama productivo sino el mapa social de la región acusaron el impacto de estas obras y en 1952 el gobierno nacional, haciéndose eco del reclamo rosarino, abrió las propuestas presentadas a la licitación pública que convocó para la construcción de la primera autopista desde la Capital Federal a Rosario, aunque recién se concretó en 1979 (un año antes había quedado habilitado el tramo San Nicolás-Rosario).
Después de la activa gestión desarrollista del gobernador santafesino (cordobés de nacimiento) Carlos Sylvestre Begnis tendiente a propiciar la construcción de caminos transversales de unión entre Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, en la gobernación Tessio Malaponte se firmó el “Acta de La Plata” por la que los gobernadores de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe acordaron unir las tres capitales de sus respectivas provincias con una moderna autopista. A ésta última provincia correspondió construir el tramo desde su capital hasta el Arroyo del Medio y pronto adjudicó los primeros 150 kilómetros del tramo Santo Tomé-Rosario a tres empresas constructoras y se inauguró en 1972.
Rosario se distingue entre las principales urbes argentinas del interior del país por involucrar en sus actividades cotidianas a habitantes de cuatro provincias. ¿Se reeditarán (con las necesarias salvedades de tiempo y espacio) algunas de las consecuencias favorables que depararon a la ciudad la puesta en marcha del Ferrocarril Central Argentino o la habilitación del puerto moderno? De ser así ocurrir no sólo se propiciará una nueva etapa económica para la región sino que la ciudad será testigo de cambios socioculturales de magnitud.
Fuente: La Capital (Rosario) |
Las opiniones vertidas en este sitio corren por exclusiva cuenta de las personas que las realizan.
Infrapública.com no se responsabiliza por los contenidos y/o información provista por terceros, ya sean medios digitales, gráficos, audio, agencia de noticias u otros, por lo que Infrapública.com no se responsabiliza por ningún tipo de reclamo vinculado a la autenticidad y/o veracidad de los datos consignados en los mismos.